Archivado en: DISEÑO GRÁFICO
Leemos en el libro “The Perfect Pitch” del publicista Jon Steel cómo conoció a Steve Jobs en 1997, cuando acababa de regresar a Apple para intentar reflotarla. Su primer paso fue eliminar una serie proyectos en curso (14) y centrarse en dos nuevos productos: los G4 y los iMac. Pero, antes de eso, era importante agradecer a los clientes su fidelidad en los tiempos más difíciles de la compañía, cuando todo el mundo pensaba que desaparecería. En la reunión Jobs hablaba de que los clientes eran iconoclastas (como Apple), que eran diferentes y no les importaba. Es más, les gustaba ser diferentes. Y la compañía debería reconocer eso y celebrarlo.
El resultado de ese pensamiento es esta famosísima campaña:
El resto de la historia es de sobra conocida (muchos la teneis en vuestras manos y orejas).
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